Primer Pregón, año 1949

LAS PROCESIONES DE SEMANA SANTA
                                    En Águilas

                                       Por Francisco González Campoy

   Cada año revisten mayor esplendor las procesiones de Semana Santa en Águilas. Aunque tradicionalmente se han venido celebrando, a partir de la proclamación de la República sufrieron la interrupción que en dicha época se acusaba en determinadas manifestaciones del culto externo. A raíz de la liberación de España, el fervor religioso inició una activa campaña de reorganización de los “pasos”, consiguiéndose en el año 1944 la presencia en las calles de Águilas de sus típicas procesiones.

   Tropezóse con la falta de imágenes y tronos, debido a las destrucciones ocasionadas durante la dominación roja, si bien logró salvarse del hacha y del fuego la venerada imagen de la Patrona, la Santísima Virgen de los Dolores, maravillosa escultura atribuída a Salzillo, y objeto de la más acendrada devoción popular.
   Han sido reorganizados los antiguos Paso Azul, de la Virgen de los Dolores, que preside actualmente don Luis Muñoz Calero, y del que forma parte espiritualmente todo el pueblo, y singularmente los pescadores, que tienen puesta siempre su fe y su esperanza en la Patrona; el Morado, de Jesús Nazareno, presidido por don Antonio Navarro Navarro, e integrado especialmente por los obreros de artesanía en sus distintas manifestaciones, portuarios y ferroviarios; el Paso Blanco, bajo la advocación de San Juan, del que forman parte los comerciantes y dependientes del comercio con el gremio de la construcción, el cual preside don Eduardo Cas Llamas; el Paso Negro, o del Santo Entierro que, presidido por don Rafael Rostán Luna, lo constituyen autoridades, funcionarios y demás personas de relieve social de la localidad.

   El año 1954 se constituyó y manifestase públicamente en procesión el Paso Encarnado que venera al Santísimo Cristo de la Flagelación, y en el que figura la mayor parte de los jóvenes, que ponen entusiasmo y actividad al servicio del más brillante progreso procesional del pueblo. Este Paso se caracteriza por la vistosidad de su magnífica indumentaria. Por último, se cuenta con el Paso de Nuestro Señor Crucificado, que sale en la llamada procesión del Silencio, presidido por don Luis Alarcón Pérez. Como procesión de penitencia, es sencillo y profundamente severo, se viste de sayón tosco de algodón o lana y está organizado bajo rigurosa reglamentación especial, que obliga permanentemente a sus adscritos a observar determinadas disciplinas de prácticas religiosas.

   La primera procesión aguileña es la del Paso del Silencio, que sale el Jueves Santo por la noche, desde la Iglesia rectoral del Carmen a la Parroquia de San José. El Viernes por la mañana se celebra la más tradicional y típica procesión, que es la llamada “del Encuentro”, consistente en la partida, al amanecer, de la imagen de Jesús Nazareno, desde la iglesia parroquial, rezándose el Vía-Crucis, hasta el Monte Calvario, la cual tiene su encuentro en la Puerta de Lorca con la procesión de San Juan y la Virgen de los Dolores, que parte de la misma iglesia a las nueve de la mañana, para formar después, con el Paso Encarnado, que se une a los anteriores, solemnísima procesión única, que recorre las principales calles de la población.

   El Viernes Santo por la noche tiene lugar la procesión del Santo Entierro, con el concurso de todos los Pasos y Cofradías locales, abriendo marcha el Paso Encarnado, al que sigue el Morado, y a continuación el Santo Sepulcro, cerrando, después del Paso Blanco, esta magnífica y extensa organización, la imagen de la Patrona, Nuestra Señora de los Dolores, con dos presidencias de honor: la del Santo Sepulcro, constituida por las autoridades judiciales y procesionales de la  Justicia y del Derecho, y la integrada por todas las demás autoridades locales, civiles, militares y eclesiásticas.

   Ocioso es decir que el pueblo entero contribuye con su presencia al esplendor de la Semana Santa aguileña, observándose en las procesiones el más absoluto respeto y fervor religioso. Los cuantiosos gastos que la reorganización de los Pasos llevan consigo, se sufraga mediante donativos voluntarios de todas las clases sociales, desde el más acaudalado vecino al obrero más modesto.      

A este gran impulso dado en el pueblo de Águilas a las procesiones de la Semana de Pasión, han contribuido y contribuyen el señor cura párroco don Antonio Sánchez Bernabé, ejemplar modelo de sacerdocio, virtudes y sacrificios; las Cofradías y Pasos y, en el recuerdo de todos los aguileños, la incansable labor del que fue coadjutor de esta parroquia, don José Antonio Vidal Ruiz, que tanto y tan eficazmente trabajó en los primeros y difíciles días de la reanudación de estas procesiones.

                                              

Semana Santa de 1949.
(Según don Luis Díaz, es el Primer Pregón que se hizo en Águilas)